China presiona a Filipinas para prohibir el juego online

Publicado: 15.09.2019 | by Juan Ferrerosa

 

Que el juego online es uno de los sectores más lucrativos y entretenidos que se puede encontrar en el mundo digital es algo que en la actualidad pocas personas ponen en duda. Ahora bien, que un gobierno extranjero presione a otro para acabar con esta industria en una región que no le corresponde, es algo bastante extraño.

 

Esto fue lo que sucedió hace apenas unos días entre los gobiernos de China y Filipinas. El sector del juego online está regulado en Filipinas desde el 2016 pero tiene una particularidad: únicamente se permite el registro de usuarios no residentes en el país. El gobierno del polémico Duterte tiene prohibido el juego online a sus usuarios nacionales, sin embargo este entretenimiento digital está disponible para personas de otros países.

El problema está en que en China el juego online está totalmente prohibido, por eso ni siquiera hay licencias para operadores online (algo que no ocurre en Filipinas). Lo que sucede es que los jugadores chinos usan diferentes estrategias tecnológicas para saltarse la censura china para acceder a los servicios y productos que se ofrecen en Filipinas; algo que no agrada a las autoridades chinas.

Por eso el gobierno chino ha presionado a su homólogo filipino para que no permita el registro de más jugadores chinos. Pero conociendo el carácter de Duterte, esta situación puede dar mucho juego (nunca mejor dicho).

¿Se podría prohibir el juego online en España?

A día de hoy, esta opción es muy improbable. Aunque la trayectoria de esta industria es relativamente joven (las apuestas online se legalizaron en España en 2012 tras la creación de la Dirección General de Ordenación del Juego), es un sector muy establecido en nuestro país con miles de jugadores que disfrutan a diario de sus apuestas en línea.

Si esta situación se planteara, por un lado habría que enfrentarse a todos estos usuarios que han hecho de las apuestas online su entretenimiento favorito. Pero por otro lado la administración estatal estaría perdiendo unos buenos ingresos debido a la fiscalización de los operadores y de los propios usuarios.

Además, en el caso de que sucedería debido a presiones sociales (algo que ya está ocurriendo por la forma en la que se publicita en este sector), los jugadores únicamente usarían la tecnología que tienen a su alcance para jugar en otras regiones de la misma manera que hacen los jugadores chinos. Por lo que los usuarios españoles seguirían jugando a sus juegos favoritos, pero la sociedad española no obtendría ningún beneficio ya que los operadores no pagarían impuestos en nuestro país.